Hoy nos vamos a adentrar en el mundo de las emociones de la mano de una experta en la materia, Anna Gual, graduada en Psicología y experta en Psiconutrición.

¿Con frecuencia te encuentras corriendo hacia la nevera cuando sientes estrés o ansiedad? 

Buscar un consuelo o alivio temporal en la comida es un hábito muy común, se le llama «Comer Emocional». Este hábito tiene varias consecuencias como el aumento de peso, pero también consecuencias psicológicas como sentimientos de culpa, remordimientos, baja autoestima que solo refuerzan este hábito no saludable. 

La ciencia que estudia dicho comportamiento se llama Psiconutrición y es la relación entre dos disciplinas: la nutrición y la psicología. Esta vertiente psicológica estudia no solo los trastornos de alimentación como la anorexia, bulimia, etc.. sino también todas las conductas relacionadas con la ingesta como los atracones, trastornos de ansiedad o depresión relacionados con la comida, dietas o hábitos no saludables y otras dificultades que también se relacionan con la autoestima y el sobrepeso. 

A la hora de explicar dicha relación, la Psiconutrición se basa en las emociones, conductas y las relaciones sociales. Ofrece estrategias y conceptos con el objetivo de inculcar un estilo de vida saludable y una relación positiva con la comida, a través del descanso, prevención de la ansiedad, control del estrés, promoción de la actividad física y la toma de conciencia de creencias sobre nuestro cuerpo y sobre la comida. Así logramos reconstruir la relación con nosotros y nosotras mismas para poder sanar la forma en que comemos desde un punto de vista holístico, tomando como referencia las dimensiones tanto físicas como mentales, emocionales y sociales. 

¿Qué sucede cuando el comer se convierte en una forma de crear una falsa sensación de plenitud, creando un alivio en nuestro estado de ánimo de una manera temporal? 

Después de comer de una forma emocional, es común que nos invadan remordimientos de culpa, vergüenza o frustración, lo que hace que se refuerce cada vez más este hábito. Por eso, la solución radica en tratar de encontrar otras formas más saludables para liberar ese tipo de emociones y estados de ánimo como estrés, ansiedad, aburrimiento, tristeza, soledad o enojo.

Es normal sentir estímulos e impulsos ante el deseo de ciertas cosas. Lo importante es saber gestionar esas emociones si no son beneficiosas para nuestra salud. 

Aprender estos mecanismos nos ayudarán a tener una mejor relación con la comida. A conocer nuestro cuerpo, nuestras emociones y ser más consciente de ello. 

La gestión emocional hace referencia a ser conscientes de las emociones que sentimos, aceptarlas y regularlas si es necesario. Las emociones forman parte de nosotros y nosotras y tienen una función adaptativa importante por lo que hay que aprender a aceptarlas. 

Los beneficios no son solo a nivel de salud mental y la mejora en el rendimiento de diferentes ámbitos como el laboral, deportivo o académico sino también a nivel de salud física. 

¿Qué estrategias podemos utilizar para dejar de comer emocionalmente? 

Primero aprender a diferenciar entre hambre físico y hambre emocional e identificarlo. Es importante darnos cuenta de lo que estamos sintiendo. Tomar consciencia de ello durante unos segundos. Antes de abrir la nevera o el armario pregúntate: ¿Cómo me siento? ¿Qué tipo de hambre tengo? 

Puedes usar las siguientes descripciones en cada caso: 

𝐇𝐚𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐟í𝐬𝐢𝐜𝐚:

-Se presenta de forma gradual

-Acepta cualquier tipo de comida

-Puede esperar 

-Causa: necesidad física

-Se deja de comer al estar saciado

-Sensación de bienestar y satisfacción

𝐇𝐚𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐦𝐨𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥:

-Se presenta de forma repentina

-Dirigido a un tipo específico de comida

-Sensación de urgencia 

-Causa: alteraciones emocionales

-Se sigue comiendo aún estando saciado

-Sentimiento de culpabilidad al terminar

En el momento que identificas que se trata de un hambre emocional te recomiendo hacer alguna de estas actividades durante unos minutos para desviar la atención a otras tareas más saludables. Puedes utilizar alguno de los siguientes recursos: beber agua, infusiones o aguas saborizadas, poner tu música favorita, cantar, bailar, ver un video divertido, darte una ducha, hacer alguna manualidad, tomar varias respiraciones profundas, escritura libre plasmando cualquier cosa que pase por tu mente. Estas son algunas ideas, pero te recomiendo que escribas en un papel las que más te gusten u otras que se te ocurran y así poder recurrir a ellas cuando lo necesites.

Si a pesar de todo cedes a las tentaciones es importante saber cómo vas a manejar la culpa. Hazte responsable de lo que has comido, acéptalo y toma acción. Retoma tus hábitos saludables lo antes posible. No pasa nada si te equivocas mil veces porque siempre tendrás otras mil para volver a intentarlo. Tómalo como un aprendizaje. Lo importante es tener muy claro tu objetivo y disfrutar del camino visualizando los beneficios de estar saludable en todos los sentidos. 

Sobre Anna Guar…

Mi nombre es Anna Gual. Soy graduada en Psicología y experta en Psiconutrición. Llevo más de 4 años acompañando a las personas a llevar un estilo de vida saludable incrementando su bienestar de una forma integral. Para mí es muy importante conseguir el equilibrio en las diferentes áreas como el cuerpo, mente, emociones y espiritualidad. Mi trabajo lo desarrollo mayoritariamente online a través de asesorías, cursos y talleres.

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